Edgar Allan

Es el cotidiano, un interés que se despertó este joven pintor desde sus primeros acercamientos al mundo de las artes plásticas. Materiales como periódicos amarillistas, imágenes de internet sobre la ciudad, personajes de la vida cotidiana como trabajadores y elementos abstractos de la ciudad (señalamientos viales y texturas múltiples) han sido material recurrente para su trabajo. Podrían existir un sin número de críticas negativas o que deprecien su trabajo por estar inscrito en el tema del cotidiano, y particularmente de la ciudad, por ser estos, dos aspectos que podrían haberse convertido hoy en día en lugar común para la creación plástica que carece de contenido intencional y una búsqueda personal. Sin embargo la relación de este joven pintor con lo cotidiano es una relación que nace desde la reflexión, la observación de su realidad y un interés por estas zonas que parecen ser una “salida fácil” para hablar de “algo”. Cualquiera persona que tenga la intención de producir en cualquiera de las disciplinas artística (en la pintura en este caso), necesita un móvil, una motivación que lo mueva aleatoriamente por el deseo propio de la creación que debería de tener por defecto, es decir, la elección de un tema o un motivo. Ya sea de aspectos que tengan que ver con la disciplina donde se desarrolle el creador, o ajeno a ella. Cuando Edgar se preguntó por el tema de su interés, en el <<que>> para pintar, se encontró con la respuesta al revisar su material previo a la producción, es decir: Bitácoras y pequeños escritos que se encontraban en las mismas o por separado. En este material encontró que existía un interés por la vida cotidiana, recortes de periódicos, apuntes y dibujos del transporte público, escenas urbanas, su hogar, autorretratos y reproducciones de imágenes de diarios e internet sobre la ciudad y algunos personajes de esta. La reflexión vendría después de la revisión de este material. Y encontraría que es búsqueda natural por el medio en el que se desarrolló y que podría aprovecharlo para la creación. Proveniente de una familia de clase media baja, donde el gusto por los periódicos amarillistas y el bajo nivel cultural marcarían actitudes como el gusto por el trabajo y por las imágenes “comunes”. Desarrollado además en un ambiente donde lo natural era salir a las calles para bien o mal convivir con los otros chicos de su condición, Edgar se encuentra empapado de variadas experiencia de ese desarrollo y era natural que se trabajara sobre esto. Otras experiencias obtenidas con el tiempo como conocer zonas de la ciudad que parecían ser una ciudad distinta de la que el provenía, comenzaron a impactarle y dar pie a reflexiones sobre la pintura y lo que quería representar. Al comenzar a desarrollarse en el medio de la pintura, Edgar sin mucha conciencia aun, trabajaba ya sobre el tema y sus intereses, con imágenes de periódicos y elementos que referían a la ciudad se hacia sus primeros cuadros. Cuando comenzó a tener un interés por el contenido intencional y plástico, que de igual manera se descubriría en esas primeras piezas, encontró que ambos intereses podían estar ligados y alimentarse uno del otro. Un interés formal por el gesto, el uso de la imagen y las diversas texturas que pueden convivir en un mismo cuadro, son intereses formales aprendidos de artistas como Sigmar Polke y Robert Rauschemberg. Intereses que permean su trabajo y que marcan el eje de creación plástica de las piezas. Al relacionar sus intereses platicos con las experiencias de vida y una solución hacia la pintura, encontró que la ciudad era el tema perfecto para desarrollar ambas preocupaciones. Cuestiones como las texturas de materiales viejos y superpuestos, las manchas de pintura en las casas y los colores sucios y grises que mira en los recorridos de la zona de la ciudad donde el habita en contraste con las texturas planas y colores más cuidados de otras zonas de la ciudad, son cuestiones que encontró idóneas para trabajar con la pintura y la intención o la experiencia al mismo tiempo. Otros intereses en tanto imagen y relación con su experiencia, están expuestos en su obra a manera de personajes que crean pesos en los cuadros para contrarrestar la tensión creada por elementos abstractos u otros personajes, mismos que recuerdan experiencias familiares y/o autobiográficas del joven pintor. A pesar del conocimiento de que es este un tema abordado con frecuencia por productores plásticos en la actualidad, Edgar Allan intenta trabajarlo desde una perspectiva distinta con un enfoque plástico que busca abordar además de problemáticas de la disciplina como la seriación, las texturas representadas, la combinación de lenguajes abstracto y figurativo, y la composición, un enfoque personal y reflexivo que aporte algo a las intenciones plástico formales de la obra.

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