Enrique Chávez

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El interés por captar la esencia de las cosas ha sido una constante en el trabajo fotográfico de Enrique Chávez, fotógrafo de corazón y alma, eterno viajero, aventurero, amante de la naturaleza y el existencialismo humano. Capta los momentos y estados anímicos de la psique, el espíritu, la agudeza y vivacidad de los rostros de seres que rodean su mundo, gestos de tristeza, alegría, amor, paz, cólera, furia son inspiración para su trabajo. El encanto por la expresión de las sombras y luces sobre cuerpos desnudos, la belleza del cuerpo femenino en su voluptuosidad, gozo y placer es un tema que le fascina. La energía y la fuerza de la naturaleza, paisajes, nubes, lagos, bosques, montañas que recorre entre cientos de caminos atraen su curiosidad. La búsqueda del artista reside en ver más allá de lo que las cosas muestran a simple vista, y detener en una imagen la fuerza imponente, la energía de la naturaleza, la existencia humana, registrando el vigor de la vida y el paso inmensurable del tiempo. Después de dedicarse por muchos años y desde muy temprana edad al arte de la Serigrafía y la Imprenta, Enrique Chávez decide entregar su vida a la fotografía, a buscar imágenes que le permitan expresar todo lo ve y compartir con otros su experiencia de vida. Distintas exposiciones de sus obras en varios países como Suiza, Alemania, Argentina, Perú y México, dejan un rastro de su trayectoria como artista en diferentes temas: paisaje, desnudo femenino, fotografía abstracta. Para el artista la fotografía es un acto mágico; hoy considerada por muchos evidente y masiva, el arte de la fotografía encierra un desafío considerable tanto en conocimiento teórico, compositivo, como en la imperiosa necesidad de la práctica permanente. La fotografía es asombrosa pues no sólo capta los momentos fugaces de la vida sino que los eterniza. El fotógrafo es testigo clave de los hechos, sentimientos, emociones, energías que a simple vista se pierden, el fluir de la vida, el paso del tiempo, el ritmo de nuestros movimientos, nuestro cuerpo, nuestros cambios internos y externos en constante vibración. Según Enrique Chávez, el fotógrafo no debe ser conformista, debe llegar a la sustancia, a la entidad real de las cosas y no llamar la atención someramente sin una razón, un objetivo. El verdadero fotógrafo debe estar interesado, alerta a todo lo que le rodea, a las cosas más simples, estar interesado en ver lo que los demás no ven o no valoran. La fotografía de Enrique busca la entidad, el fondo de los sentimientos y los movimientos originarios, investiga la elegancia y fineza de la oscilación de los fenómenos naturales y humanos pero también el impacto de las cosas bellas, lo oculto, el ocultismo y la oscuridad en su fotografía vive latente. Indaga la luz en la oscuridad como la existencia, así como la naturaleza y el alma buscan el sol para complementarse después de la noche. Enrique Chávez vive la fotografía a cada momento, disfruta buscando la belleza y la esencia de las cosas. Indaga, profundiza el mundo que nos rodea, se divierte al mostrar a través de su fotografía que hay millones de fenómenos que desconocemos y que podemos ver por intermedio del ojo del artista y la cámara. El verdadero fotógrafo ve la esencia de las cosas en la simpleza y en lo magnánimo de la naturaleza y el cuerpo humano. Hoy está dedicado a observar y explorar a niveles más subjetivos la esencia de las montañas, lagos y bosques del sur del Continente Americano, fotografiar decenas de veces el mismo objeto, para alcanzar su más profunda esencia, explorar y conocer la luz y la atmósfera de los elementos, las texturas, personas, paisajes, animales, árboles, cuerpos desnudos, formas y detalles que generan vida y conforman un mundo que Enrique transforma día a día en su taller fotográfico. Todo es una inspiración para un ojo que ve el mundo desde lo más profundo de su ser y que desea compartirlo con los demás a través de su arte sin pretención, sin vanidad sólo con la simpleza del equilibrio o la tensión de las energías del universo latente.

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