Gabriela Rebolledo


Desde hace casi dos décadas la pintura es su trabajo formal.
Gabriela, nacida en la Ciudad de México en 1968, dedica el día y meses de largas madrugadas a terminar una colección.
Colecciones que salen de su cabeza que no le permite la abstracción absoluta. Un clavo, algunas cuerdas, algún collage y los hombrecitos que desde hace años la acompañan, entre otros artículos, son el elemento disruptor, distintivo de su obra.
El observador se detiene ante sus cuadros con el placer de quien ha descubierto algo original, con armonías y formas que no se desgastan al contemplarlas, al interpretarlas, por el contrario.
Historias sobre todo, con infinitas posibilidades que, con destreza, la estética alumbra.
Entre sus técnicas favoritas está el cold wax, en la que confirma su inclinación por la teoría del color.
Además de su propio trabajo, se ha enriquecido con el de las alumnas que a lo largo de los años ha tenido, convencida de lo que la enseñanza la retroalimenta.
Su trabajo ha formado parte de exposiciones colectivas, ferias de arte, además de las individuales, y se pueden encontrar en una galería en San Miguel de Allende, en la ciudad de Puebla, en la Ciudad de México y próximamente en Madrid.