Karla Reyes

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Ring ring, no no es el teléfono, es Karla en su biciclo, abriendo paso entre los curiosos observadores, “cuidado que os atropello”… Estoy hojeando el diario pictórico de una niña adulta, y digo diario actual porque contrario a lo que se pensemos no serían sus recuerdos y nostalgias, no, ella vive y pinta su hoy, sus sentimientos, vivencias de una pequeña actuando en cuerpo de adulto. De cada cuadro sale una brisa de ternura, se escapan frases de dulzura, se despegan tintes de romance, se humedecen las tonalidades de ocres, cafés y rojos… huele a tierra de campo recién arado. hey! Siento el suave golpeteo de notas musicales que se anidan en mis oídos, salen volando del lienzo del cuadro flautistas ensimismados descifrando la canción dibujada a sus espaldas, confusa, semiperdida en la textura rica en movimientos salpicados de estilo Oaxaca, tierra fértil… de encuentro, yuxtaposiciones por todos los rincones de las telas de algodón, presiento y siento una una intima conexión inconsciente de la niña y adulta traviesa, cuando entre mis manos se desliza algo que parece un manuscrito detallado en frases ilegibles, la anatomía de un pez de manera artística contemporánea que me provoca investigar que es lo que la autora plasma y que sintió en el momento de crear. Tal es la intimidad que explayándose en publico se atreve a retarnos a conocer sus secretos?. Así en cada pincelada, las texturas y misteriosos garabatos es como crea esta artista a solas en su mundo fantástico, Karla Reyes, que se entrega al observador con imágenes tranquilizantes, que incitan e invitan a develar sus pensamientos y sentimientos. Cuidado os advierto cuando la musa te atrapa y te sumerges en su obra te volverás romántico, dulce y tierno, sentirás alegría y sonreirás ante la vida. Guido Delvaux.

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