La obra de Jazzamoart (seudónimo de Javier Vázquez Estupiñán) es una explosión de ritmo, color y expresión visceral que, desde hace décadas, ocupa un lugar singular dentro del arte mexicano contemporáneo. Su universo plástico está profundamente influenciado por el jazz —de ahí su nombre artístico—, cuyas cadencias, improvisaciones y pasiones se trasladan al lienzo en forma de figuras dinámicas, rostros distorsionados y trazos intensos que evocan el movimiento sonoro de una trompeta o un contrabajo. La pintura de Jazzamoart no busca la perfección formal, sino el grito interior, la atmósfera del momento, el diálogo entre la música y el gesto pictórico.
A lo largo de su carrera, Jazzamoart ha logrado consolidarse como un referente del expresionismo mexicano moderno, integrando elementos del arte urbano, la gestualidad de los grandes maestros del siglo XX y una profunda raíz en la tradición cultural mexicana. Su obra ha sido expuesta en museos y galerías de todo el mundo, desde el Museo de Arte Moderno en México hasta espacios en Europa y Asia, posicionándolo como una figura sólida dentro del coleccionismo internacional.
En el contexto actual del mercado del arte, la obra de Jazzamoart está viviendo un nuevo auge. Por un lado, hay un renovado interés por artistas que fusionan lo plástico con otras disciplinas como la música y la poesía, y por otro, se valora con fuerza la autenticidad expresiva y la identidad cultural, rasgos que Jazzamoart transmite con intensidad. Además, la revalorización del arte latinoamericano ha impulsado el reconocimiento de trayectorias como la suya, que combinan legado, lenguaje propio y proyección internacional.
Adquirir una obra de Jazzamoart hoy no solo representa una inversión estética y emocional, sino también una oportunidad estratégica. Su cotización ha ido en ascenso constante, y su presencia en ferias, colecciones públicas y privadas garantiza la permanencia de su valor. Es un artista vivo, activo, en pleno dominio de su lenguaje, lo cual añade un atractivo adicional para el coleccionista que busca obras con energía, historia y visión.
Este es, sin duda, un momento idóneo para acercarse a su obra: por su fuerza expresiva, por su consolidación en el panorama artístico y por la certeza de estar incorporando a una colección una pieza que late con la intensidad de un saxofón en libertad.
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Del 30 de mayo al 6 de junio en Galeria YLK – Muestra t 2025
ÁLVARO SONSON ECHA UNA MIRADA AL PASADO CON SU NUEVA EXPOSICIÓN
“MALAS DECISIONES”
Un año más la Galería YLK se convierte, por su compromiso y diversidad artística, en una de las sedes culturales más representativas del Festival Cultural de Madrid Orgullo, Muestra t 2025. La galería acogerá hasta el 6 de junio, “Malas Decisiones”, la nueva exposición del artista Alvaro Sonson.
“MALAS DECISIONES” va precisamente de esos momentos en los cuales nos dejamos llevar, dejando de lado nuestra parte más racional – asegura el artista- Esos pequeños giros en nuestras vidas que simplemente quedarán como una anécdota o un simple error que nos sirvió para aprender.”
Álvaro Sonson es un artista plástico multidisciplinar que encuentra en el dibujo el lenguaje esencial desde la infancia. Su obra fusiona dibujo y pintura como medios inseparables para representar el mundo con libertad y energía.Trabaja la figuración desde la abstracción expresiva, combinando manchas, trazos y pinceladas con un enfoque espontáneo y gestual. Su estilo, marcado por la frescura y el ritmo del proceso, refleja un temperamento inquieto y el gesto como forma de narrar desde lo emocional.
Su exposición podrá disfrutarse en la Galería YLK durante una semana, y formará parte de la ruta expositiva Muestra t 2025.
Muestra t es el Festival Cultural de Madrid Orgullo (MADO) cuyo Comité Organizador está formado por AEGAL, COGAM y FELGTB. Tiene como patrocinador institucional principal al Ayuntamiento de Madrid y también cuenta con el patrocinio institucional de la Comunidad de Madrid. Los patrocinadores oficiales de Muestra t 2025 con BBVA y Microsoft España
Toledo (España), 16 may (EFE).- El artista mexicano Jazzamoart desembarca en Toledo con una exposición en la que rinde homenaje a la ciudad imaginando a uno de sus mayores símbolos, El Greco, como un músico de jazz. La fusión viene de un juego, explica en una entrevista con EFE, y un ejercicio de imaginación que surge de la idea de qué hubiera pasado si “hubiera entrado a una taberna de Toledo donde tocaran jazz”. IMAGEN: ISMAEL HERRERO. TOTALES DEL ARTISTA MEXICANO JAZZAMOART EN ENTREVISTA CON EFE. RECURSOS DE LA EXPOSICIÓN ‘EL BOP DEL GRECO’.
Solcita un catálogo de obra Jazzamoart en info@yurilopezkullins.com
Jazzamoart es un artista visual mexicano que adoptó este nombre (sístesis de jazz, amor y arte) debido a su pasión por el jazz y su amor por cualquier tipo de arte. Comparte estas pasiones con su amigo el torero Francisco Esplá, quien, junto con el escritor mexicano afincado en España Jorge Fernández, apadrinó la presentación de su libro La soledad del Pintor que pretende ser compendio de su amor a la pintura, al jazz y al toreo como arte vivo.
El libro, editado por Turner, se presentó el sábado 19 de mayo de 2018 en la librería La buena vida de Madrid, y allí se habló de las querencias compartidas entre los tres por el jazz, las cantinas mexicanas, especialmente las de Guanajuato como templos para hablar sin prisas de jazz y toros, y de las experiencias marcadoras en la vida.
Los tres intervinientes se habían conocido entre sí merced a un cúmulo de casualidades. Fernández confesó cómo la primera vez que entró en el estudio de Jazzamoart, casi se vio «entorilado» a entrar en un cuadro que ocupaba todo un muro y que si el pintor no lo frena, ciertamente se habría embarrado todo allí dentro, tal fue el entusiasmo que su pintura le suscitó y del que brotó una amistad llamada a ser eterna que, sin embargo, no esperaba que le entorilara de nuevo, esta vez a hablar y escribir sobre su libro.
Con el torero Esplá, quiso la casualidad que Jazzamoart se cruzara en un aeropuerto y lo abordara con mucho respeto y hasta miedo: miedo a que su ídolo se le cayera del pedestal, como le ocurrió antes con otros que más valiera no haber conocido como personas porque aún seguirían allí subiditos a lo más alto. Pero no. Vencidas todas las precauciones mutuas (la verborrea entusiasta e incontenible del mexicano y la discreción casi académico taurina del alicantino), se fraguó entre ellos un compañerismo fraterno que llega hasta hoy. Esplá, retirado del toreo, estudió Bellas artes y además de pintor, siente pasión por las estilográficas y cualquier objeto que lleve algo de arte. De todo ello habló con discreción y prudencia, en armónico contraste con sus dos contrincantes.
Jazzamoart quien, además del libro, expone estos días y hasta el 16 de junio su muestra Jam 400 en la Galería madrileña YLK, es entusiasta de la pintura española, particularmente de la obra de Velázquez, ha hecho una interpretación de Las Meninas en modo tauromáquico, un cuadro en el que predominan los colores grana y oro sobre un fondo embararrado, con Velázquez como torero y el pintor mismo (Jazzamoart) fuera del cuadro y mirándolo torear: «Velázquez se voltea y, en lugar de Las meninas, tiene al toro. Porque aunque en la pintura te la juegas de manera distinta, también te enfrentas a la verdad.» Y esto (este enfrentarse a la verdad) es lo que comparte el toreo con el resto de las bellas artes, sólo que en el toreo el objeto del arte es un ser vivo al que hay que moldear y en la pintura es materia muerta que el pintor ha de convertir en vida dotándole de vida por la fuerza del arte para que si ello es menester, se revuelva contra él.
– Hay veces –intervino aquí Francisco Esplá-, que cuando entras al estudio al día siguiente, el cuadro te mira como diciéndote: «Mira lo que me has hecho, mira cómo me dejaste ayer. Y no te queda más remedio que intervenir».
– Eso me recuerda a mi matromonio –terció Fernández, quien aquel mismo día había publicado un artículo en El País sobre el arte y en especial el de su amigo y admirado Jazzamoart. -Te enfrentas a la verdad. Hay que tener en cuenta que Velázquez se sintió toda la vida un fracasado, y no digamos Van Gogh, y esos miedos también los comparten por igual el artista y el torero, si bien en el primero caso puede morir.
– Garbo y salero es lo que hay que tener en ambos casos. Garbo y salero, que eso no lo tiene cualquiera – terció Jazzamoart-, y yo los tenía con cinco años, con ocho ya tuve mi primer traje de luces que me hizo una de mis tías, pero luego me faltó «una cosita», como en la wamba, y es el valor para salir ahí a enfrentarte al toro. Y no digamos ya en Las Ventas, la plaza más exigente del mundo, que casi aburre de pura exigencia. El tiempo también juega de distinta manera, pues en el cuadro actúa después. No así en el toreo donde el arte sucede entiempo real. En cuanto a la soledad del pintor, es evidente, más aún si se compara con el torero: Uno no se imagina 45.000 personas presenciando la faena del pintor, ni siquiera de Picasso, y menos aplaudiendo y exclamando ¡Olé! a cada faena.
Fue una mañana memorable en que se habló muy en serio de arte y de toros pero en la que al mismo tiempo y con toda la seriedad que el tema requiere, era imposible no reírse a cada paso por culpa del ingenio de los tres.
Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino “Juan del Enzina” de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.
Galería YLK Galería activa desde hace más de una década, ha sido la encargada de representar innumerables artistas, tanto en México como en España, hoy en día, suma a su catálogo una de las firmas más ovacionadas de nuestro país, la plástica de Rafael Cauduro, un artista trascendental distinguido por su realismo insuperable, logrando así, ser la única galería en ostentar piezas Cauduro en ambos continentes, solidando su llegada a europa a través de su participación en el Festival de Arte y Fotografía, PHotoESPAÑA25 bajo el lema “Después de todo”, celebrado a partir del 30 de abril del año en curso.
La participación de estas obras en la XXVIII edición de dicho festival marcará el inicio de un diálogo permanente entre el arte latinoamericano y europeo a través de sus sedes exclusivamente a cargo de YLK Galería ubicada en la Ciudad de México, México (Av. Insurgentes Sur 4342, local 6B, La Joya, CDMX) y en Madrid, España (Santa Brígida 23, Madrid).
Galería Yuri López Kullins presenta por primera vez en individual en Madrid, España, la obra de Rafael Cauduro, como parte de PHEspaña OFF 25. Rafael Cauduro: Detrás del Mural. En esta exposición fotográfica, se presenta el proceso creativo del artista mexicano Rafael Cauduro al realizar los murales en la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México. A través de imágenes, bocetos y fragmentos de mural, se revela la inspiración y la reflexión del artista sobre la justicia y la ley. Los murales invitan a la reflexión sobre los desafíos y responsabilidades de la institución en la aplicación de la ley y la prevención de injusticias. La exposición ofrece una mirada única al proceso artístico y a la importancia de la justicia en la sociedad. Siendo parte de PHEspaña OFF 25 Rafael Cauduro (1950-2022) Nació en la Ciudad de México, estudió arquitectura y diseño industrial en la Universidad Iberoamericana. Inició su carrera trabajando como caricaturista en periódicos y revistas, pero su verdadera vocación surgió en el encuentro con el pincel y el lienzo. De manera autodidacta se enfocó al estudio, investigación y práctica de las artes plásticas, con un claro perfil innovador. Considerado uno de los artistas mexicanos más notables y propositivos de las últimas décadas. Desde caricaturas, dibujos, oleos, esculturas, vidrios, hasta enormes murales son parte de su obra. Su relevancia radica no solo en la estética que caracteriza sus creaciones, sino en las aportaciones hechas a la historia del arte mexicano en el uso de técnicas y materiales totalmente novedosos, además de ser considerado el último gran muralista del movimiento iniciado por José Vasconcelos hace 100 años. Su mural en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Siete crímenes mayores, ha marcado un hito por la audacia de su representatividad, algo que al día de hoy no ha sido igualado. En el aspecto formal, su obra contiene ricas texturas y, a menudo, la incorporación de objetos o trozos de materiales encontrados. No se limita al uso del óleo, pues incorpora materiales insólitos, como el polvo de ladrillos, y como soporte, metal, madera o vidrio. Además, su obra no está circunscrita al cuadrado o al rectángulo del lienzo, a menudo toma la forma de la pintura. Su pensamiento crítico añade un elemento muy importante a sus creaciones: el discurso plástico, clara representación de lo que una mente con inteligencia y sensibilidad percibe en su entorno físico y social, por ello, Rafael ha dejado una escuela en las nuevas generaciones de artistas. Sus cuadros forman parte de diversas colecciones privadas, en museos y galerías de todo el mundo. Ha participado en más de 84 exposiciones importantes en museos y galerias en México y varios países como USA, Venezuela, Francia, Bélgica, España, Cuba, Países Nórdicos, China, República de Salvador, San Juan de Puerto Rico. Realizó tresimportantes murales en CDMX, así como la escenografía de la Opera Salomé y del Ballet de Arizona “Fiesta de Día de Muertos”. Rafael Cauduro vivió y trabajó en Cuernavaca, Morelos; en 2014 recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad del Estado de México; el Estado de Morelos le nombró Morelense de Excelencia, la máxima presea que otorga la entidad. En 2019 recibió la Medalla al Mérito en Artes en la disciplina de Artes Visuales. En diciembre de 2022 fallece a los 72 años de edad dejando un legado artístico invaluable.
Luis Argudín nació en la capital mexicana en 1955, misma zona donde actualmente se ubica su taller, sin embargo, su desarrollo académico lo ejecutó en la lejanía del viejo continente, en el interior del Reino Unido, de 1974 a 1979 realizó la licenciatura en artes visuales en Hornsey College of Art y posteriormente concluyó una maestría en Estética y Teoría del Arte en la Universidad de Essex.
Actualmente es uno de los artistas con más actividad, no solo manteniendo vivo su estudio, sino también enfocado en compartir su conocimiento, desde 1988 imparte Teoría del Arte en la Facultad de Artes y Diseño (FAD) por parte de la Universidad Autónoma de México, aunado a esto, desde el 2007 es líder del taller “La Colmena” en el mismo instituto, junto con otros artistas de renombre y últimamente busca conseguir su doctorado bajo la tesis “Estética, un recorrido personal”.
Argudín ha efectuado más de treinta exposiciones individuales entre ellas: “El taller y sus construcciones” (1988) en el Museo Carrillo Gil, “El teatro e la memoria” (1996) en el Palacio de Bellas Artes e “Historia Natural” (2003) en el Museo del Chopo, en 2015 inauguró “la pintura en la tierra, la pintura en el espacio”, un trabajo dondé recopiló alrededor de 120 piezas de cerámica y talavera desde el 2007, y su exposición más reciente fue “El lado B” en La Academia de San Carlos.
La obra del maestro hoy en día forma parte de colecciones como la Fundación Cultural Banamex, la Fundación Cultural Pegaso, la colección Kaluz, en la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Fundación Cultural Bancomer y más, también, lo encontramos dentro de colecciones de museos afamados como el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México (MAM), el Museo Carrillo Gil, el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez y el Museo Bozano-Simonsen en Río de Janeiro, Brasil, entre muchos más.
Gracias al activismo que el artista sigue aglomerando con decenas de proyectos es que contemporáneamente se le denomina dentro de los artistas con más presencia dentro del mundo cultural mexicano y con una continua aparición dentro de las colecciones más grandes del país.
Saturnino Herrán (Aguascalientes, México, 1887 – Ciudad de México, México, 1918)
Oriundo de Aguascalientes, Saturnino Herrán nació el 9 de julio de 1887, quien, siendo dotado con una habilidad excepcional llegó a ser de los artistas más simbólicos de nuestro país.
La fina trayectoria de Saturnino dio sus primeros pasos en 1895 cuando demostró su capacidad en el dibujo, sin embargo, no fue hasta su llegada a la Ciudad de México en 1903 cuando el artista comenzó de manera sólida su desarrollo artístico en la Antigua Academia de San Carlos bajo la tutela de grandes maestros como Germán Gedovius en pintura, Leandro Izaguirre en iconografía y Antonio Fabrés, el cual, lo influenció bajo sus ideas modernas, pensamientos que posteriormente complementaria tras intercambiar palabras con Gerardo Murillo (Dr. Atl) sobre sus viajes por Europa, externado su fascinación por la visión contemporánea a Herrán.
En 1906 descubre una cierta atracción por el mundo prehispánico tras decidir participar en una exposición a cargo de la revista Savia Moderna inspirado por las palabras del Dr. Alt sobre la necesidad de crear murales nacionalistas, evento qué determinó una de sus más grandes características dentro de su obra pictórica, la representación del México mesoamericano, por consiguiente un año más tarde contribuyó con el arqueólogo Leopoldo Batres rescatando los murales deteriorados de Teotihuacán en dibujos a través del proyecto Inspección de Monumentos Arqueológicos.
Saturnino fue diestro en el arte del verdadero origen mexicano, siendo el único en lograr recrear la auténtica naturaleza mesoamericana fusionada con las técnicas modernas; hoy en día su entrañable legado es expuesto dentro de las majestuosas salas de los museos más solemnes de México y sus pinceladas siguen siendo un sostén importante para los nuevos artistas como fuente de inspiración y admiración.
La obra de Saturnino Herrán, ahora en YLK Art Gallery. Madrid * Cd de México
Rafael Cauduro (1950-2022) Nació en la Ciudad de México, estudió arquitectura y diseño industrial en la Universidad Iberoamericana. Inició su carrera trabajando como caricaturista en periódicos y revistas, pero su verdadera vocación surgió en el encuentro con el pincel y el lienzo. De manera autodidacta se enfocó al estudio, investigación y práctica de las artes plásticas, con un claro perfil innovador. Considerado uno de los artistas mexicanos más notables y propositivos de las últimas décadas. Desde caricaturas, dibujos, oleos, esculturas, vidrios, hasta enormes murales son parte de su obra. Su relevancia radica no solo en la estética que caracteriza sus creaciones, sino en las aportaciones hechas a la historia del arte mexicano en el uso de técnicas y materiales totalmente novedosos, además de ser considerado el último gran muralista del movimiento iniciado por José Vasconcelos hace 100 años. Su mural en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Siete crímenes mayores, ha marcado un hito por la audacia de su representatividad, algo que al día de hoy no ha sido igualado. En el aspecto formal, su obra contiene ricas texturas y, a menudo, la incorporación de objetos o trozos de materiales encontrados. No se limita al uso del óleo, pues incorpora materiales insólitos, como el polvo de ladrillos, y como soporte, metal, madera o vidrio. Además, su obra no está circunscrita al cuadrado o al rectángulo del lienzo, a menudo toma la forma de la pintura. Su pensamiento crítico añade un elemento muy importante a sus creaciones: el discurso plástico, clara representación de lo que una mente con inteligencia y sensibilidad percibe en su entorno físico y social, por ello, Rafael ha dejado una escuela en las nuevas generaciones de artistas. Sus cuadros forman parte de diversas colecciones privadas, en museos y galerías de todo el mundo. Ha participado en más de 84 exposiciones importantes en museos y galerias en México y varios países como USA, Venezuela, Francia, Bélgica, España, Cuba, Países Nórdicos, China, República de Salvador, San Juan de Puerto Rico. Realizó tresimportantes murales en CDMX, así como la escenografía de la Opera Salomé y del Ballet de Arizona “Fiesta de Día de Muertos”. Rafael Cauduro vivió y trabajó en Cuernavaca, Morelos; en 2014 recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad del Estado de México; el Estado de Morelos le nombró Morelense de Excelencia, la máxima presea que otorga la entidad. En 2019 recibió la Medalla al Mérito en Artes en la disciplina de Artes Visuales. En diciembre de 2022 fallece a los 72 años de edad dejando un legado artístico invaluable.